De los Esclavos sin Alma a la Horda Apocalíptica: La Evolución del Cine Zombi

 “La visión fue tremenda. Su cara carecía de expresión, y sus ojos parecían muertos. Sus párpados eran blancos, como si los hubiesen quemado con ácido. No se le podía decir nada ni escuchar una palabra suya. Sólo podía contemplársela. Y la visión de aquel despojo humano no podía soportarse durante mucho tiempo… Escuché los sonidos quebrantados en su garganta y entonces hice lo que nadie más había hecho: la fotografíe”. Así describía la etnóloga norteamericana Zora Hurston su encuentro con Felicia Mentor, un cadáver ambulante en 1936, en el hospital de Gonaives, Haití. La criatura no tardó en fallecer y su difusa fotografía fue durante mucho tiempo la única prueba aparente de la existencia de zombis.


La palabra "zombi" es mucho más antigua que el subgénero cinematográfico al que hoy asociamos este término. Su origen se encuentra en África occidental, posiblemente del bantú, donde se utilizaba para describir a los muertos que caminan. En Haití, Cuba y algunos estados del sur de Estados Unidos, un zombi era un muerto revivido por brujería.


En Haití, el término "zombi" también se aplicaba a los esclavos, cuya conexión con su antigua identidad se desvanecía por completo debido a la pérdida de su libertad, voluntad, vínculos y posesiones. Solo quedaba el cuerpo para el trabajo, un cuerpo sin alma. Incluso se les imponían nuevos nombres, lo que generaba una tensión entre las tradiciones africanas y la religión cristiana que les otorgaba nombres europeos. El zombi quedaba finalmente en manos de un hechicero bokor o el patrón.


Esta noción de esclavo como un cuerpo sin alma influyó en la literatura, con historias como "El Zombi del Gran Perú" (1697) de Pierre-Corneille de Blessebois, "Frankenstein" (1818) de Mary Shelley, "La Caída de la Casa Usher" (1839) de Edgar Allan Poe, "Reanimator” de Hebert West (1921) y "La Isla Mágica" (1929) de William Seabrook.


Aunque las historias sobre el vudú y la resurrección de los muertos existen desde hace siglos, fue en la década de 1980 cuando los antropólogos y científicos comenzaron a investigar el fenómeno zombi de manera profesional. Uno de los casos más notorios fue el de Clairvius Narcisse, un hombre que estuvo muerto durante 18 años y en 1980 fue objeto de un estudio exhaustivo que atrajo la atención de la ciencia. Se descubrió que los magos vudú preparaban una bebida con sustancias diversas, incluyendo veneno de pez globo, que inducía una especie de catalepsia y pérdida de voluntad en la persona.


En el cine, la primera película de zombis apareció en 1932 con "The White Zombie", dirigida por Victor Halperin y protagonizada por Bela Lugosi, más conocido por su papel en "Drácula". La trama involucra a un hechicero vudú que esclaviza a personas convirtiéndolas en zombis.


Esta película marcó el inicio de la primera ola de películas de zombis que abarcó desde 1932 hasta 1968. En esta etapa, un zombi era un muerto viviente revivido por magia vudú, atrapado entre la vida y la muerte, y no se constituía en el villano principal, sino en su esclavo. Eran inmortales y su objetivo no era consumir carne humana, sino servir a su amo, siguiendo una narrativa más similar a la literatura tradicional de zombis.


Aunque "The White Zombie" no alcanzó gran éxito, sentó las bases para esta primera etapa de películas de zombis, llevando a una saturación del género durante los años treinta, con películas notables como "Maniac" (1934), donde un científico crea una poción para revivir a los muertos, "The Love Wanga" (1936) que abordó la zombificación por un sacerdote vudú, y "The Ghost Breakers" (1940), la primera comedia de zombis.


En los años cuarenta, el subgénero de películas de terror de monstruos saturó la industria cinematográfica, y con ello, el subgénero zombi también decayó. En los cincuenta resurgió con el auge de la ciencia ficción, pasando de ser controlados por un hechicero a ser sometidos por alienígenas o científicos que buscaban la dominación de la Tierra. Una película destacable de este subgénero es "Plan 9 del Espacio Exterior" (1959).


Fuera de Estados Unidos también se produjeron películas de zombis notables, como "Gritos en la Noche" (1961) del español Jesús Franco, "Santos Contra los Zombis" (1962) en México, dirigida por Benito Alarzaki, "Der Chef Wünscht Keine Zeugen" (1964) en Alemania y "The Frozen Dead" (1966) en Inglaterra, que mezclaba zombis y nazis.


Finalmente, en 1968, George Romero revolucionó el subgénero con "La Noche de los Muertos Vivientes", incluyendo la idea del apocalipsis zombi y estableciendo las reglas que caracterizan a los zombis modernos: la infección por mordedura y la solución de destruir su cerebro para detenerlos.


A lo largo de su evolución, el cine zombi siempre ha sido una plataforma para criticar a la sociedad. En la primera ola, se criticaba la esclavitud, mientras que en la segunda ola, encabezada por George Romero, los zombis perdían su humanidad y se convertían en símbolos del racismo, del consumismo y del materialismo. Esto último se hizo especialmente evidente en la película "El Amanecer de los Muertos" (1978).


Gracias a la popularidad de las películas de 1968 y 1978 de George Romero, así como a la democratización del cine gracias al VHS, el subgénero experimentó un auge en la década de los ochenta, pasando de películas serie B a producciones de gran presupuesto. La tercera ola llegó en el siglo XXI, caracterizada por zombis más veloces y brutales, con películas como "28 Days Later" (2002) y "Guerra Mundial Z" (2013), centradas en la supervivencia y la reconstrucción de la sociedad.


En resumen, la evolución del cine zombi es un viaje fascinante desde los zombis controlados por el vudú hasta las hordas apocalípticas que desafían la supervivencia de la humanidad. Cada ola ha aportado su propia crítica social y su estilo distintivo al subgénero zombi, transformándolo en una poderosa herramienta de reflexión sobre los miedos y desafíos de nuestra sociedad en constante cambio.


Hoy en día, el cine zombi sigue vivo y evolucionando. Nuevas películas exploran temas como la supervivencia, la moralidad y la lucha por la humanidad en un mundo desgarrado por los no-muertos. Las producciones de alto presupuesto y las grandes estrellas de Hollywood se suman al auge del subgénero, llevando las historias de zombis a nuevas alturas. Sin embargo, a pesar de todas las transformaciones y variaciones, el espíritu crítico y provocador del cine zombi perdura. Desde sus raíces en el vudú y la esclavitud hasta su impacto contemporáneo en la crítica social, el cine zombi sigue siendo un medio poderoso para examinar nuestros temores y aspiraciones en un mundo en constante cambio.


En Cineardental esperamos que esta exploración de la evolución del cine zombi haya arrojado luz sobre la rica historia y la importancia cultural de este género; seguiremos explorando este subgénero, entre otros, y en todas sus formas y evoluciones, invitándote a unirte a nosotros en este interesante viaje a través de los mundos de los no-muertos. ¡Mantente conectado para descubrir las próximas películas que nos desafiarán a pensar y sentir diferente!

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