Cuando tu hogar es una jaula

En la esquina de la sexta avenida, bajo el último sol que se deshace como un caramelo olvidado en el bolsillo un vagabundo. Martina vio cómo el semáforo parpadeaba con perezoza lentitud, desincronizado con el ritmo apresurado de la ciudad. Un hombre, vestido con un traje grande para su delgado cuerpo, cruzaba la calle llevando una jaula vacía. Martina se queda viendo la jaula, el hombre tiene aspecto de pajarraco desplumado, la jaula parecía un maletín y el vacío en ella es el mismo de su corazón. O el de sus tripas

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