Sobre La Dictadura Perfecta
Se llama Luis Estrada Rodríguez, nació en 1962 en la ciudad de México y es hijo de otro director de cine, llamado José Estrada. Luis ha producido varias obras maestras de sátira social y política, ganadoras en varias ocasiones de los premios Ariel. Sus temas han sido controversiales por las denuncias, sin tapujos, a la corrupción y podredumbre institucional que sufren nuestras naciones latinoamericanas. En películas como La Ley de Herodes, El Infierno o La Dictadura Perfecta, todas historias desarrolladas en México, se encuentran evidentes paralelismos con las realidades que vivimos aquí en Colombia y en otros países con un sistema similar.
La Dictadura Perfecta es una expresión que nos remite a las peores distopías políticas concebidas por la imaginación y la literatura, como lo es 1984 o Un Mundo Feliz. La Dictadura Perfecta es un termino que acuñó Vargas Llosa en un debate que se realizó en 1990, donde entre otros invitados, se encontraba el escritor mexicano Octavio Paz.
Vargas Llosa hace una dura crítica al sistema de México: “México es la dictadura perfecta, es una dictadura camuflada de tal modo que tiene todas las características de una dictadura como la permanencia de un partido inamovible que censura la crítica por todos los medios incluso los peores. Aún así México encaja en la tradición de las democracias del continente”.
Con esta interesante idea de “dictadura camuflada”, un poder que no es fácil de identificar, Luis Estrada va más allá para denunciar a los medios de comunicación como ese tirano absolutista, que se encarga de mantener el status quo de corrupción e injusticia social. Durante este film podremos ver los hilos que están detrás del escenario, en un país donde políticos y otras figuras públicas son marionetas dentro de un juego maquiavélico. En México y en cualquier otro país, el poder usa métodos similares.
Los medios de comunicación constituyen el aparato ideológico principal de los estados modernos; como decía en 1950 el filósofo francés Louis Althusser, tienen el poder de construir imaginarios colectivos muchas veces perjudiciales o negativos que llevan a la polarización social. Por ejemplo, el manejo que los medios le dan a la sensación de inseguridad de los ciudadanos, es a partir de la construcción de un otro como enemigo, dependiendo del contexto y del país; este otro es un país enemigo, un inmigrante, un diferente excluido, los vulnerables, etc.
“Si no estás prevenido ante los medios de comunicación,
te harán amar al opresor y odiar al oprimido”
Malcom X
Para Guy Debord, los medios de comunicación emplean el espectáculo como una relación social que limita a las personas a través de imágenes y sonidos. Ellos tienen la capacidad de tergiversar la percepción de las personas, crean una versión propia de la realidad que los espectadores adoptamos como nuestra. Todo lo que antes era vivido de manera directa, hoy en la sociedad moderna se vive como una representación: una imagen.
Las imágenes que vemos en la televisión, el internet y otras pantallas se volvieron primordiales en nuestras vidas, y olvidamos que una imagen no es la realidad, el “espectáculo” de los medios de comunicación nos hace creer que representa la realidad de la sociedad en su conjunto, es decir, que ellos “son la sociedad en conjunto”. Los medios son importantes en la sociedad, ellos hacen parte de la cotidianidad de las personas ya que la comunicación y la cultura de masas son elementos integrados en ésta, en consecuencia, los medios nunca deberían ser privados, es más saludable que tengan vocación pública, comunitaria y democrática, porque quién los controle, controla la cultura.
Al ser el centro de todas las miradas, los medios educan y culturizan tanto a ricos como a pobres. En el film La Dictadura Perfecta se destaca a la telenovela como elemento unificador. El espectáculo también cumple esta función unificadora, que educa y culturiza a todos por igual: al que va a pie y al que esta en el poder, esta unificación genera en la sociedad una cultura común que la respalda, pero a partir del antagonismo entre lo que es bueno (la clase alta pudiente) y lo que es malo (la clase baja, el pueblo de a pie).
Los medios son el sector de la sociedad que concentra todas las miradas y toda la atención de la población; una sociedad de espectáculos convierte a sus pobladores en meros espectadores, el mismo método que utilizaron anteriores imperios como el Romano y su circo. Y si nos creemos solo espectadores, perdemos la capacidad de cambiar y transformar nuestras vidas y la de nuestros semejantes para mejorar la sociedad.
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